La cría no empieza con el acuario de desove, sino con una respuesta honesta a la pregunta de para qué se quieren los alevines y adónde irán. Una pareja puede dar cientos de huevos y, al cabo de un mes, esos alevines necesitan volumen, alimento y separación por tallas. Lo demás es técnica.

Cómo desovan los peces

La forma de reproducción determina toda la preparación y figura en la ficha de cada especie.

  • Vivíparos (poecílidos, algunos medios picos): incuban los huevos en el interior y liberan alevines ya formados. Una hembra puede dar varias camadas de una sola fecundación.
  • Dispersores de huevos (barbos, danios, tetras, rasboras): los sueltan en la columna de agua o sobre las plantas y enseguida empiezan a comérselos. Hay que proteger la puesta.
  • Desovadores sobre sustrato (escalares, apistogramas, loricáridos): limpian una piedra, una hoja o una cueva y custodian ellos mismos la puesta.
  • Constructores de nido de burbujas (bettas, guramis, macropodos): arman el nido en la superficie y el macho cuida de los huevos.
  • Incubadores bucales (muchos cíclidos de Malaui y Tanganica): llevan huevos y alevines en la boca y durante ese tiempo no comen.
  • Estacionales (notobranquios, afiosemiones anuales): depositan los huevos en el sustrato y estos necesitan un período de secado, la diapausa.

El acuario de cría

Casi siempre hace falta un recipiente aparte: en el acuario comunitario los huevos desaparecen en pocas horas.

  • Volumen: desde 10–20 litros para pequeños ovíparos; más para los cíclidos.
  • Fondo desnudo. Así se ven los huevos y es fácil retirar los restos de comida.
  • Protección de la puesta para los dispersores: una rejilla sobre el fondo, una capa de canicas de vidrio o una mata densa de musgo de Java.
  • Filtro solo de esponja, con aireador. Los filtros internos y externos succionan huevos y alevines.
  • Calentador y penumbra. Muchas especies necesitan luz tenue, y los huevos de varias son sensibles a la iluminación intensa.
  • Agua del acuario principal, o preparada aparte si la especie necesita agua más blanda y ácida para desovar; cómo prepararla se explica en la sección Composición hidroquímica del agua.

Preparación de los reproductores

Durante una o dos semanas se mantiene separados a machos y hembras y se les alimenta con comida viva o congelada: larva roja de mosquito, larva de Chaoborus, dafnia, artemia. Una dieta proteica variada es el principal estímulo para la maduración de las huevas. La hembra lista engorda de forma visible y los machos ganan color y actividad.

Para la cría se toman ejemplares adultos y sanos, y no los más pequeños. Los peces débiles o recién recuperados de una enfermedad no se usan.

Qué estimula el desove

En la mayoría de las especies tropicales el desove va ligado a la estación de lluvias, y en el acuario esa estación se imita:

  • con un cambio del 30–50 % por agua más blanda y uno o dos grados más fresca;
  • bajando el nivel del agua y subiéndolo después despacio;
  • reforzando la aireación y la corriente;
  • con la luz de la mañana: muchas especies desovan al amanecer.

Si la pareja no desova, la causa suele estar en la preparación de los reproductores o en su edad, más que en la falta de «estímulos». Subir la temperatura por encima del límite superior de la especie no es una opción: no adelanta el desove, acorta la vida del pez.

Después de la puesta

A los dispersores se los retira de inmediato. En el nido de burbujas se saca a la hembra enseguida y al macho cuando los alevines nadan libremente. A los cíclidos y a los loricáridos no suele tocárselos: crían mejor que cualquier acuarista.

Conviene revisar los huevos a diario y retirar los blanquecinos, no fecundados: el hongo se instala pronto en ellos y pasa a los vivos.

Alimentación de los alevines

Los primeros días los alevines viven del saco vitelino y no necesitan comida. Se empieza a alimentarlos en cuanto nadan en horizontal.

  • Primer alimento: infusorios, «polvo vivo», anguilillas del vinagre, microgusanos.
  • A los pocos días, nauplios de artemia: el mejor alimento para el crecimiento.
  • Después, alimento seco triturado, tubifex cortado, ciclops.

Se alimenta poco y a menudo, de cuatro a seis veces al día. El mayor peligro del acuario de crecimiento no es el hambre, sino el agua estropeada: la comida no consumida se descompone deprisa. Un cambio diario del 10–20 % y el sifonado del fondo son necesarios durante todo el crecimiento.

Errores frecuentes

  • Sobrealimentar a los alevines y, con ello, generar amoníaco en un volumen pequeño.
  • Un filtro o una corriente demasiado fuertes: los alevines son succionados o se agotan.
  • Un acuario de crecimiento estrecho. El hacinamiento frena el crecimiento de forma irreversible: los alevines pequeños ya no alcanzan a los grandes.
  • Cruzar especies próximas. Los híbridos sobreviven y se parecen a sus padres, y luego circulan de acuario en acuario como «especie pura». Así se pierden linajes que en la naturaleza ya escasean.
  • Pasarlos demasiado pronto al acuario comunitario: un juvenil más pequeño que la boca del vecino acaba siendo alimento.

Cuándo la cría no saldrá

Parte de las especies de acuario no se reproducen en cautividad. Otras necesitan condiciones que en casa no se pueden crear: cambios estacionales, volúmenes enormes, estimulación hormonal. Si la ficha dice que la especie no se cría en acuario, no es una fórmula prudente, sino un hecho: esos peces llegan al comercio desde la naturaleza o desde granjas profesionales.