La mayoría de las enfermedades del acuario no empiezan con una «infección traída de fuera», sino con las condiciones: un salto de parámetros, la sobrepoblación, el amoníaco tras una sobrealimentación, un enfriamiento durante el cambio de agua. Los agentes causantes solían estar ya en el acuario; simplemente, un pez sano los mantenía a raya. Por eso el tratamiento casi siempre empieza por el agua y no por un medicamento.

Primeros signos

Conviene preocuparse cuando el pez:

  • mantiene las aletas plegadas y se queda parado junto al fondo o en la superficie;
  • rechaza el alimento o lo escupe;
  • respira deprisa y boquea en la superficie con la aireación en marcha;
  • se rasca contra el sustrato y la decoración;
  • se oscurece o, al contrario, palidece y pierde el brillo;
  • se cubre de puntos, de una película, de mucosidad o de úlceras;
  • eriza las escamas, saca un ojo o se hincha.

El comportamiento cambia antes de que aparezca nada visible. Un pez que ayer era el primero en acudir al alimento y hoy se queda en un rincón ya es motivo para medir el agua.

Qué hacer primero

  1. Mida el agua: amoníaco, nitritos, nitratos, temperatura y pH. El amoníaco y los nitritos deben ser cero. Su intoxicación parece «una enfermedad» y se corrige con cambios de agua, no con medicamentos.
  2. Haga un cambio del 25–30 % con agua de la misma temperatura y parámetros, y retire los restos de comida y la suciedad del sustrato.
  3. Refuerce la aireación. Un pez enfermo necesita más oxígeno, y el agua más caliente contiene menos.
  4. Retire el carbón y otros adsorbentes del filtro si va a medicar: absorberán el producto.
  5. Observe a los demás. Un enfermo entre diez sanos suele ser una lesión o la vejez, no una epidemia.

Enfermedades frecuentes

Ictioftiriasis (punto blanco). Granos blancos del tamaño de la sémola por el cuerpo y las aletas, y el pez se rasca. El parásito solo es vulnerable en su fase de vida libre, así que el tratamiento se completa aunque los puntos hayan desaparecido. Subir la temperatura acelera su ciclo. Pero solo se puede subir hasta donde la especie lo tolera: el límite superior figura en la ficha del pez y, en muchas especies de agua blanda, está por debajo de los «habituales» 30 °C.

Oodinosis (terciopelo, polvo dorado). Un polvillo finísimo sobre el cuerpo, como si al pez lo hubieran espolvoreado con harina; las branquias sufren antes que la piel. Se oscurece el acuario, porque el parásito necesita luz, y se trata con productos específicos.

Podredumbre de las aletas. Los bordes de las aletas se vuelven opacos, se deshilachan y se acortan. Casi siempre es consecuencia de mala calidad del agua, de una herida o de los mordiscos de los compañeros. El agua limpia y eliminar la causa dan más resultado que cualquier medicamento.

Saprolegniosis (algodoncillo). Copos blancos algodonosos sobre el cuerpo. Siempre es secundaria: se instala en una herida, en un mordisco o en tejido ya muerto. Hay que tratar la causa de fondo.

Hexamitiasis (enfermedad del agujero). Úlceras en la cabeza y a lo largo de la línea lateral, excrementos blancos y filamentosos, rechazo del alimento. Más frecuente en cíclidos, sobre todo con una dieta monótona y estrés crónico.

Hidropesía (escamas erizadas). Cuerpo hinchado y escamas levantadas como una piña. No es una enfermedad, sino un signo de fallo de los órganos internos; el pronóstico es malo y el tratamiento rara vez ayuda.

Reglas del tratamiento

  • No mezcle medicamentos ni «refuerce» la dosis. Una sobredosis mata más rápido que la enfermedad.
  • Siga las instrucciones del producto: dosis, duración y cambios de agua entre aplicaciones.
  • Cuidado con los peces sin escamas. Los siluros, las lochas, las rayas y los alevines toleran peor los medicamentos: su dosis suele reducirse, y los productos con cobre exigen especial prudencia.
  • Trate donde está la enfermedad. Un acuario hospital sirve para un pez aislado, pero si el parásito ya ha recorrido todo el acuario hay que tratar el volumen entero.
  • La sal no es un remedio universal. Muchas especies de agua dulce la toleran mal; el nivel admisible figura como parámetro aparte en cada ficha.
  • No interrumpa el tratamiento antes de tiempo. Que los síntomas desaparezcan no es la curación, sino la mitad del ciclo del parásito.

Prevención

La cuarentena de los peces nuevos durante dos a cuatro semanas es la única medida que protege el acuario de verdad. El agua de la bolsa de la tienda no se vierte en el acuario. También ayudan cosas sencillas: no sobrealimentar, no sobrepoblar, hacer cambios regulares, mantener estable la temperatura y no pasar peces de un acuario a otro con la misma red.

Una fuente de contagio aparte es el alimento vivo procedente de aguas no controladas. El congelado o el cultivado es más seguro.

Cuándo no hay que tratar

Los ojos turbios de un pez viejo, una aleta desgarrada tras una pelea, el color apagado tras una mudanza: nada de eso pide medicamentos. La química en el acuario ya es un estrés en sí misma: golpea al filtro biológico y a la mucosa del pez. Si los parámetros del agua están bien y el pez come y se comporta con normalidad, es más sensato esperar y observar.